Emilia Ferreiro y la alfabetización: lo que aportó y lo que interpretamos de más

Desmitificando héroes

Durante décadas, hablar de alfabetización en buena parte de América Latina fue hablar de Emilia Ferreiro. Sus investigaciones, realizadas inicialmente junto con Ana Teberosky, cambiaron la forma de mirar las escrituras infantiles: esos garabatos, letras sueltas o producciones “incorrectas” dejaron de verse únicamente como errores y comenzaron a estudiarse como pistas de lo que el niño estaba pensando sobre el sistema de escritura.

El impacto fue enorme y merecido. El problema apareció después, cuando una teoría sobre cómo los niños construyen conocimiento comenzó a utilizarse como respuesta automática sobre cómo debía enseñarse a leer y escribir. Entre los aportes originales y ciertas prácticas que circularon bajo la etiqueta de “constructivistas” se abrió una distancia que todavía pesa en las aulas.

El aporte que cambió la mirada

En Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño (1979), Ferreiro y Teberosky mostraron que los niños llegan a la escuela con ideas sobre la escritura. Observan carteles, nombres, envases y libros; comparan marcas gráficas, elaboran regularidades y construyen hipótesis acerca de qué puede estar escrito y cómo funciona aquello que ven. La alfabetización, desde esta perspectiva, comienza antes de que alguien presente formalmente la primera letra.

Esto permitió abandonar una mirada puramente deficitaria. Una escritura silábica, por ejemplo, podía analizarse como una solución provisoria que el niño había construido para representar el lenguaje. Conocer esas hipótesis ofrecía al adulto información valiosa para intervenir, proponer problemas y comprender por qué una explicación podía resultar accesible para un niño y todavía insuficiente para otro.

Ferreiro también cuestionó la idea de que escribir fuera una simple transcripción mecánica del habla. Defendió su carácter de sistema de representación, con reglas y propiedades que el aprendiz necesita comprender. Su investigación desplazó el foco desde la copia correcta hacia la actividad intelectual del niño y abrió un campo de estudio decisivo para la alfabetización latinoamericana.

Cuando una descripción se convirtió en receta

La psicogénesis estudia cómo evolucionan las conceptualizaciones infantiles sobre la escritura. A partir de estas investigaciones se difundieron categorías como presilábica, silábica, silábico-alfabética y alfabética, útiles para analizar producciones, aunque la obra de Ferreiro es bastante más compleja que una escalera de cuatro casilleros.

En la práctica escolar, sin embargo, esas categorías muchas veces terminaron convertidas en etiquetas rígidas. Se comenzó a hablar de “esperar” que cada niño pasara de un nivel al siguiente, como si el desarrollo de esas hipótesis pudiera reemplazar una enseñanza cuidadosamente planificada. En algunas versiones, corregir, enseñar correspondencias entre letras y sonidos o proponer ejercicios específicos quedó asociado a métodos antiguos y poco respetuosos del aprendizaje.

Ese salto merece ser revisado. Describir las ideas que un niño construye espontáneamente no demuestra que todas las propiedades del sistema alfabético deban descubrirse sin enseñanza explícita. Saber qué piensa quien aprende ayuda a enseñar mejor; no vuelve innecesaria la enseñanza.

El principio alfabético también necesita enseñanza

Hoy existe evidencia sólida de que aprender a leer en un sistema alfabético requiere comprender las relaciones entre las unidades escritas y los sonidos del habla. La enseñanza sistemática de esas correspondencias favorece especialmente el aprendizaje inicial de la lectura, y su eficacia ha sido respaldada por meta-análisis y revisiones amplias.

En español, cuya ortografía es mucho más transparente que la inglesa, las correspondencias grafema-fonema se adquieren con mayor rapidez, pero siguen siendo parte central del aprendizaje. Investigaciones con población hispanohablante encuentran relaciones consistentes entre conciencia fonológica y desempeño lector, y revisiones recientes muestran efectos positivos de programas que trabajan conciencia fonológica, relaciones entre letras y sonidos, fluidez y comprensión.

Esto tampoco implica volver a una alfabetización reducida a repetir sílabas durante meses. Leer exige decodificar con precisión y alcanzar fluidez, pero también desarrollar vocabulario, comprensión oral, conocimiento del mundo, producción escrita y contacto frecuente con textos significativos. El error histórico aparece cuando se obliga a elegir entre enseñar el funcionamiento del sistema y participar de prácticas reales de lectura y escritura.

Ferreiro sirve más cuando dejamos de convertirla en dogma

Tal vez el mejor modo de recuperar a Emilia Ferreiro sea tomar en serio su pregunta central: ¿qué comprende el niño acerca de la escritura en cada momento? Observar sus producciones, pedirle que explique qué escribió, comparar estrategias y analizar errores siguen siendo herramientas pedagógicas extraordinariamente valiosas.

A esa mirada podemos sumar lo que hoy sabemos sobre la enseñanza explícita del principio alfabético. Un niño puede formular hipótesis y, al mismo tiempo, recibir información directa. Puede descubrir regularidades mientras un adulto le enseña a segmentar sonidos, relacionarlos con grafías, leer palabras y automatizar progresivamente esas correspondencias. La intervención no anula la construcción del conocimiento; forma parte del entorno en el que esa construcción ocurre.

Desmitificar a Ferreiro no requiere disminuir la importancia de su obra. Requiere separar sus hallazgos de todo lo que posteriormente se colocó bajo su nombre. Su gran legado fue enseñarnos que detrás de una escritura infantil hay pensamiento. El desafío actual consiste en agregar algo igual de importante: comprender ese pensamiento para intervenir mejor, porque enseñar también es ofrecer a cada niño las herramientas que todavía no puede construir por sí solo.

Fuentes para ampliar

Ferreiro, E. y Teberosky, A. Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Siglo XXI.

Ferreiro, E. Alfabetización: teoría y práctica. Siglo XXI.

Castles, A., Rastle, K. y Nation, K. (2018). “Ending the Reading Wars: Reading Acquisition From Novice to Expert”. Psychological Science in the Public Interest.

Ehri, L. C. et al. (2001). “Systematic Phonics Instruction Helps Students Learn to Read”. Review of Educational Research.

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